Apagones y «biohacks»: por qué el clima y la biotecnología se están convirtiendo en las próximas amenazas cibernéticas
Imagina un día de verano abrasador en París en el que el aumento de las temperaturas sobrecarga el sistema de refrigeración de un centro de datos, provocando su caída. O recuerda el enorme fallo de la red eléctrica en España el 28 de abril de 2025, cuando una subida de tensión inexplicable «provocó un colapso del tráfico en las ciudades» y dejó a «decenas de miles de personas varadas en trenes durante toda la noche o atrapadas en ascensores».
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Imagina un día de verano abrasador en París en el que el aumento de las temperaturas sobrecarga el sistema de refrigeración de un centro de datos, provocando su caída. O recuerda el enorme fallo en la red eléctrica española del 28 de abril de 2025, cuando una subida de tensión inexplicable «provocó un colapso del tráfico en las ciudades» y dejó a «decenas de miles de personas varadas en trenes durante toda la noche o atrapadas en ascensores».
Estas perturbaciones provocadas por el clima ya no son ciencia ficción. Las olas de calor, las tormentas y las sequías están provocando ahora cortes de suministro y fallos en los equipos que se propagan al ámbito digital, convirtiendo el clima en un factor determinante para la seguridad. Al mismo tiempo, las innovaciones en biotecnología y en dispositivos portátiles e implantables están difuminando la frontera entre nuestros cuerpos y las redes de datos.
Una nueva era de amenazas cibernéticas
En resumen, la próxima frontera de las amenazas cibernéticas se encuentra en la intersección entre el medio ambiente, la tecnología y el cuerpo humano. Los expertos en este campo emergente llegan incluso a denominar a esta convergencia «ciberbioseguridad»: un nuevo campo situado en el punto de encuentro entre la ciberseguridad y la bioseguridad.
En el contexto de la UE, las autoridades reguladoras están tomando nota. Las olas de calor que batieron récords en 2022 no solo dispararon la demanda energética, sino que también provocaron «cortes de electricidad en múltiples ciudades», al llevar las redes eléctricas más allá de sus límites. Mientras tanto, el audaz impulso de Europa hacia la salud digital (recetas electrónicas, telemedicina, dispositivos wearables inteligentes) ha creado millones de nuevos puntos finales ciberfísicos, cada uno de los cuales constituye una posible vía de acceso para los piratas informáticos.
En este artículo describimos incidentes reales (como fallos en centros de datos y ataques informáticos a dispositivos médicos), analizamos los factores específicos de la UE (tendencias climáticas, normativas, sobrecarga de la red eléctrica) y esbozamos una estrategia integrada para los líderes de los sectores de la energía, la sostenibilidad, la sanidad y las tecnologías de la información. El mensaje es claro: los datos, la electricidad y las personas son ahora inseparables, y protegerlos requiere un enfoque holístico y con visión de futuro.
El clima como factor de seguridad
El cambio climático ya está ejerciendo una presión sin precedentes sobre los sistemas energéticos y de tecnologías de la información de Europa. Las olas de calor y las sequías sin precedentes registradas en 2022 convirtieron a Europa en «el continente que se calienta más rápidamente» y llevaron el consumo energético a nuevos máximos.
Las intensas olas de calor aumentaron la demanda de aire acondicionado, al tiempo que redujeron la producción de energía (por ejemplo, al mermar los niveles de los embalses hidroeléctricos o provocar paradas en las centrales térmicas). La Organización Meteorológica Mundial señala que «los fenómenos meteorológicos más extremos —como el calor intenso, las precipitaciones abundantes y las sequías— tienen repercusiones cada vez mayores en la oferta, la demanda y las infraestructuras del sistema energético europeo».
En la práctica, esto se traduce en líneas eléctricas sobrecargadas, fallos en los transformadores y reducciones forzadas de la tensión durante las olas de calor. Durante una ola de calor a mediados de 2022 en el sur de Europa, la bajada del nivel de los ríos redujo la producción hidroeléctrica en Italia, y el aumento del consumo eléctrico «llevó a las redes eléctricas más allá de sus límites, lo que provocó apagones en varias ciudades». Incluso los centros de datos son vulnerables. Un centro de datos de Londres que presta servicio a Google y Oracle quedó fuera de servicio durante una reciente ola de calor cuando fallaron sus sistemas de refrigeración. Resulta alarmante que, según una encuesta del sector, el 45 % de los centros de datos ya haya sufrido un fenómeno meteorológico extremo que haya amenazado su funcionamiento continuo, y que casi el 9 % haya sufrido una interrupción del servicio a causa de ello.
Aumento de la fragilidad de la red
El resultado es una creciente fragilidad de la red. Las redes de transmisión eléctrica de Europa se encuentran bajo una «presión cada vez mayor ». Con la variabilidad que aportan las energías renovables y el aumento de la demanda derivado de la electrificación de la calefacción y el transporte, la congestión de la red «se está volviendo más frecuente».
Las altas temperaturas agravan esta situación: las líneas se comban en los días calurosos y tienen menos margen de tensión, lo que obliga a apagar los generadores fuera de las horas punta. Las empresas de suministro eléctrico recurren cada vez más a datos meteorológicos en tiempo real (parámetros dinámicos de las líneas) para maximizar el rendimiento, pero se trata de una solución temporal. Sin nuevas infraestructuras y controles más inteligentes, las instalaciones críticas se enfrentan a apagones. Por ejemplo, el apagón de la Península Ibérica de abril de 2025 se atribuyó a una combinación de fallos en el control de la tensión y a la falta de apoyo en potencia reactiva por parte de algunas centrales térmicas.
En respuesta a ello, los reguladores de la UE están tomando medidas. La nueva Directiva sobre la resiliencia de las entidades críticas (CER) exige explícitamente a las empresas esenciales de energía e infraestructuras que incluyan «medidas de reducción del riesgo de desastres y de adaptación al cambio climático» en sus planes de resiliencia. Del mismo modo, las normas de ciberseguridad NIS2, aún pendientes de aprobación, instan a los Estados miembros a coordinar la gestión de riesgos intersectorial, lo que abarca implícitamente los fenómenos meteorológicos extremos.
Fortalecer la resiliencia energética
¿Qué pueden hacer las organizaciones? Una lección clave es lograr la independencia energética. Un enfoque son las microrredes y el funcionamiento en isla: generación local (energía solar, eólica, baterías, gas de reserva) combinada con controles inteligentes que separan automáticamente («en isla») la instalación de la red general durante las emergencias. Las microrredes modernas pueden «separarse automáticamente de la red principal, manteniendo el suministro eléctrico de las instalaciones críticas» con una conmutación en fracciones de segundo.
Por ejemplo, los centros de datos pueden instalar sistemas solares con almacenamiento o pilas de combustible in situ para poder seguir funcionando durante un apagón en la ciudad. Del mismo modo, los hospitales y las plantas industriales pueden recurrir a la generación localizada para seguir funcionando cuando falla la red eléctrica. Getronics ayuda a sus clientes a diseñar este tipo de arquitecturas energéticas resilientes. Igualmente importantes son los sistemas avanzados de refrigeración y monitorización: la gestión activa de la energía (sensores, integración OT/IT) puede reducir el desperdicio y alertar a los operadores antes de que se produzca una sobrecarga. La implantación de paneles de control energético en tiempo real ha permitido a los clientes industriales reducir el consumo eléctrico en aproximadamente un 25 %, aliviando la presión tanto sobre el presupuesto como sobre la red eléctrica.

Los seres humanos como puntos de ataque biodigitales
Al igual que el clima se está convirtiendo en un vector de riesgo tecnológico, también lo está haciendo el cuerpo humano en la era de la biotecnología. Los dispositivos médicos y los wearables crean una frontera «biodigital» en la que los ciberatacantes pueden perjudicar la salud de las personas o robar datos íntimos. Los investigadores han acuñado incluso el término «ciberbioseguridad» para describir las amenazas «en la interfaz entre las ciencias de la vida y los mundos digitales».
La proliferación de implantes, sensores e interfaces cerebrales implica que los ataques informáticos pueden influir directamente en la biología humana. Por ejemplo, las bombas de insulina inteligentes y los marcapasos son, en la práctica, ordenadores integrados en el cuerpo de las personas. Los investigadores en seguridad han demostrado que un ataque remoto podría provocar que una bomba administrara una sobredosis a un paciente o que un marcapasos indujera arritmias cardíacas mortales.
No es ciencia ficción
Estos escenarios pueden parecer de ciencia ficción, pero son lo suficientemente reales como para preocupar a las autoridades reguladoras: tras varias demostraciones públicas de vulnerabilidad (el hackeo de una bomba de insulina en Black Hat 2011 y el de un marcapasos en DEF CON 2012), la FDA de EE. UU. y los fabricantes actualizaron sus directrices, y en 2017 se emitieron las primeras retiradas del mercado de marcapasos debido a vulnerabilidades de ciberseguridad. En octubre de 2018, Medtronic llegó incluso a desactivar de forma preventiva un sistema de monitorización remota cuando unos investigadores revelaron que las señales de datos podían manipularse.
Incluso los dispositivos portátiles no médicos entrañan riesgos. Los monitores de actividad física y los relojes inteligentes recopilan datos sensibles sobre la salud y la ubicación; en 2021, más de 61 millones de registros procedentes de dispositivos como los Fitbit y los Apple Watch quedaron expuestos en servidores mal configurados. (Los datos filtrados incluían la frecuencia cardíaca, el peso, la edad y las ubicaciones de los entrenamientos según el GPS).
Lo que se avecina es aún más preocupante. Las interfaces cerebro-ordenador (BCI) y la neurotecnología, que antes eran experimentales, se están acercando cada vez más al uso cotidiano. Imagina un mundo en el que tus pensamientos hagan funcionar un dispositivo. Eso es a la vez emocionante y aterrador. Un análisis reciente advierte de que piratear una BCI podría permitir a un atacante leer o incluso manipular tu actividad cerebral, o controlar tus extremidades sin que te des cuenta.
Los reguladores europeos están empezando a reaccionar. El Reglamento de la UE sobre productos sanitarios (MDR 2017/745) exige ahora explícitamente a los fabricantes que sigan prácticas de ciberseguridad «de vanguardia», desde el diseño seguro hasta la gestión de riesgos. Se espera que los futuros proyectos de infraestructura sanitaria incluyan planes de ciberseguridad para cada máquina conectada. Pero el mero cumplimiento normativo no basta; las organizaciones deben adoptar una nueva mentalidad que respete la inviolabilidad de la interfaz entre lo humano y lo digital.
Qué deben hacer ahora las empresas
Los líderes empresariales de los sectores de la energía, la sanidad y la tecnología deben considerar los riesgos climáticos y biodigitales con la misma importancia que el malware y el phishing. Es urgente adoptar las siguientes medidas:
- Incorporar el riesgo climático en la planificación cibernética y de gestión de la continuidad del negocio — Actualiza tus evaluaciones de riesgos y planes de continuidad para incluir escenarios meteorológicos extremos. Utiliza datos y previsiones climáticas para someter a pruebas de estrés tu infraestructura: simula qué ocurriría si una ola de calor provocara un pico en la demanda (sobrecargando los sistemas de refrigeración) o si una inundación interrumpiera la conectividad. Incorpora herramientas de previsión dinámica (por ejemplo, modelos de red eléctrica que tengan en cuenta las condiciones meteorológicas) como parte de tus manuales operativos.
- Crear una arquitectura resistente desde el punto de vista energético: siempre que sea posible, hay que aspirar a la independencia de la red eléctrica para los activos críticos. Esto puede incluir energías renovables in situ (energía solar, pequeños aerogeneradores) combinadas con almacenamiento en baterías, de modo que, en caso de un «black-sky», tus instalaciones puedan aislarse de la red eléctrica. En el caso de los centros de datos u hospitales, considera la posibilidad de instalar generadores de gas o pilas de combustible que se activen automáticamente si falla el suministro de la red eléctrica.
- Proteja la interfaz biodigital: trate todos los dispositivos médicos y wearables como activos de TI. Realice un inventario completo de los equipos sanitarios conectados y los dispositivos finales del IoT. Segmente estos dispositivos en redes aisladas con controles de acceso estrictos y cifrado. Aplique el principio de «Zero Trust»: por defecto, no se confía en ningún dispositivo. Exija credenciales o certificados únicos para cada dispositivo y active los mecanismos de actualización automática siempre que sea posible.
- Actualiza los planes de emergencia y continuidad de forma integral: en tus manuales de gestión de la continuidad del negocio, no des por sentado que los desastres solo se producen en forma de tormentas o ataques informáticos. Ahora pueden ser ambas cosas. Actualiza los ejercicios de respuesta ante incidentes para incorporar escenarios cibernéticos a los simulacros de desastres naturales. Por ejemplo, si se prevé un huracán, practica tanto la evacuación del centro de datos como las medidas simultáneas de contención cibernética.
- Fomenta la colaboración intersectorial: dado que estas amenazas abarcan distintos ámbitos, coordínate con tus homólogos de los organismos de energía, sanidad y medio ambiente. Únete a los grupos de trabajo del sector sobre resiliencia climática y riesgos cibernéticos. Comparte datos anonimizados sobre incidentes (por ejemplo, ¿alguna inundación dejó fuera de servicio alguna instalación el trimestre pasado?) para que todo el sector pueda aprender de ellos.
Cada una de estas medidas combina la tecnología y los factores humanos con una conciencia del cambio medioambiental. La integración del clima en la gestión de riesgos de las tecnologías de la información y el refuerzo de nuestros cuerpos como «dispositivos» son dos nuevas fronteras, pero las herramientas ya existen: la gestión de riesgos basada en marcos normativos (ISO 31000, IEC 31010 para el riesgo climático) puede ampliarse para abarcar estos ámbitos.
A modo de ejemplo práctico, algunas organizaciones ya están poniendo a prueba modelos de gemelos digitales de sus operaciones que permiten simular un fallo en la red eléctrica, una ola de calor o incluso una pandemia, y medir el impacto en los servicios. El objetivo no es solo proteger los datos, sino proteger la vida y la continuidad en todas sus formas.
Getronics: pionera en resiliencia frente a los nuevos riesgos cibernéticos
Getronics se encuentra en una posición única para ayudar a los clientes a salvar la brecha entre el clima, la tecnología y las personas mediante soluciones concretas. Llevamos décadas integrando la tecnología operativa (OT) y la tecnología de la información (TI), y nuestra experiencia se centra ahora en hacer que los sistemas sean resilientes desde su diseño.
- Independencia de la red eléctrica y microrredes: ayudamos a las instalaciones críticas a ser autosuficientes. Nuestros ingenieros diseñan e implementan sistemas de funcionamiento en isla y microrredes para que las cargas esenciales (servidores, iluminación, dispositivos médicos) sigan recibiendo alimentación incluso si falla la red eléctrica pública. Por ejemplo, en un proyecto reciente en AMRC Cymru, implementamos una plataforma de gestión energética basada en el IoT que mide continuamente el consumo de electricidad y agua en toda la fábrica. Simplemente al proporcionar a los operadores visibilidad en tiempo real, la planta redujo el consumo energético en aproximadamente un 25 %.
- Resiliencia biodigital: nuestra arquitectura de seguridad abarca desde equipos de resonancia magnética hasta dispositivos wearables. Getronics ha desarrollado marcos de trabajo «seguros desde el diseño» (basados en NIST y MITRE) para clientes del sector sanitario e industrial. Asesoramos a los fabricantes sobre las normas MDR e IEC, y realizamos pruebas de penetración en redes médicas para subsanar las vulnerabilidades.
- Seguridad y continuidad integrales: más allá de las soluciones específicas, Getronics ofrece servicios de seguridad gestionados de extremo a extremo. Contamos con un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) con sede en la UE que funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y cuenta con una plantilla de más de 100 expertos. Nuestro SOC procesa miles de millones de eventos al mes (procedentes de miles de fuentes de registros), correlaciona las amenazas y responde de forma inmediata a los incidentes. Personalizamos modelos de amenazas basados en NIST/MITRE para cada cliente, al tiempo que gestionamos el cumplimiento de normas como la ISO 27001 y el RGPD.
En todas nuestras iniciativas, el enfoque de Getronics se basa en la resiliencia desde la base. Analizamos qué podría salir mal en el contexto de las nuevas amenazas climáticas y biológicas, y a partir de ahí diseñamos nuestra solución. Al combinar las redundancias físicas (alimentación eléctrica, refrigeración, barreras) con las defensas digitales (higiene cibernética, detección, modelo «zero trust»), permitimos a las organizaciones proteger los datos, el suministro eléctrico y a las personas como un único sistema unificado.
Fomentar la resiliencia de cara al futuro
El cambio climático y la biotecnología están transformando el panorama de las amenazas cibernéticas. Tal y como reconocen ahora los responsables políticos de la UE, vivimos en un mundo en constante cambio en el que los fenómenos meteorológicos extremos, la salud humana y la seguridad digital ya no pueden gestionarse de forma aislada. Los apagones, las olas de calor y las inundaciones están abocados a aumentar, y la biotecnología de última generación se generalizará. Hay mucho en juego, y si no nos adaptamos ahora, podríamos enfrentarnos a catástrofes físicas y cibernéticas simultáneas.
Los responsables de la toma de decisiones en los sectores de la energía, la sanidad y las infraestructuras críticas deben adoptar un enfoque holístico: protejan conjuntamente sus centros de datos y sus sistemas de alimentación eléctrica, y consideren que cualquier dispositivo conectado a personas es un objetivo potencial. Actualicen sus modelos de riesgo, inviertan en independencia y supervisión, y colaboren con integradores con experiencia. Getronics está preparada para guiar esta transformación con expertos capaces de auditar sus riesgos climáticos y cibernéticos, diseñar las soluciones adecuadas de aislamiento de red o de energías renovables, y eliminar cualquier vulnerabilidad biodigital.
Actúa ahora para desarrollar la resiliencia en todos los ámbitos. Las amenazas futuras no se anunciarán con antelación, y esperar a que se aprueben las normativas será demasiado tarde.


